Yo soy la Realidad Suprema siendo consciente de sí misma. De, para y por sí misma.
La mente finita cae en la cuenta (se revela el eslabón perdido y se corrige el pecado original), cuando se reconoce como la infinita conciencia, desplegándose en la multitud y diversidad de formas de un mundo que aparece y desaparece, evidenciando la permanencia, libertad, invulnerabilidad, inalterabilidad de lo que Soy/Es.
La Dicha, la Gracia, la Joia es la Presencia siempre presente, eterna, pura inocencia de lo que Es.
Lo que sucede es un movimiento de la conciencia en el seno de la plenitud, del contento, de la singularidad YO y de la abundancia del SER.
Reconocer la plenitud del SER, agujerea la trampa del individuo separado, del personaje, del deber ser, del pretender ser. En el abismo siempre YO.
Reconocer el contento del SER, agujerea al hacedor, cesa la búsqueda de “algo mejor”. No hacer, no saber. Agujerea lo cerrado por suposición, idealizado. Se reconoce la trampa del fracaso como éxito de evasión y el éxito como fracaso de autenticidad.
Reconocer la singuralidad del SER, agujerea a la ilusión de otros, de diversidad, de multiplicidad, de exterior. Yo jugando todos los roles, todas las caras, todos los tipos de relaciones, todos los puntos de la Verdad.
Reconocer la abundancia del SER, agujerea los límites del espacio y del tiempo en las esperanzas de situaciones ideales y de después. Todo es Aquí y Ahora, siempre.
Nos encontramos en los próximos encuentros
Próximos encuentros en este mes
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