Se suele pensar que tenemos miedo a fracasar, a que las cosas nos vayan mal. Pero el miedo es por triunfar.
Ya que al triunfar, me lleva a poner a cero mis habilidades, mis saberes y ahí tendré que vérmelas con el fracaso y la torpeza.
Por eso una cosa es quedarse con la torpeza, la incapacidad en lo conocido y que conserva un cierto status quo, a asumir la torpeza en lo desconocido. Eso es para valientes, es decir para los que tienen el valor de recordar de que somos espíritus increados, libres y responsables a dar respuesta.
